Camino de Santiago

Desde tiempos inmemoriales, la peregrinación a lugares sagrados ha sido común a muchas religiones. Estos caminos tenían un significado espiritual y un acercamiento a la divinidad. Ya sea por promesas, sea por fe, o por desafíos que hay que superar solo o en sociedad, cada año miles de personas emprenden a pie un largo viaje hasta Santiago de Compostela, donde está enterrado el apóstol Santiago.

La ruta de Jacobe ha vivido periodos de mayor y menor esplendor desde que en el siglo IX se descubrió en occidente la tumba del Apóstol Santiago en Santiago de Compostela. La popularidad de la carretera tocó fondo en el siglo XIX, un período muy convulso en la historia de España. Sin embargo, a finales del siglo XX, entró en una fase decisiva de recuperación gracias a los impulsos de diversas entidades civiles y religiosas. Así se crearon varias rutas que recogieron de toda España en Galicia.

Si bien es cierto que cada año miles de personas emprenden a pie este largo viaje hacia el lugar santo, muchas otras se resisten a pasar parte de sus vacaciones en la montaña, caminando la mayor parte del tiempo y con mucho sacrificio y poca comodidad. .

Sin embargo, quien lo prueba no se arrepiente e incluso piensa en repetirlo. Si le preguntas a alguien que ha realizado un recorrido, te puede dar muchas razones, pero la principal es que el Camino de Santiago es un camino de descubrimiento, sobre todo en cuanto a conocernos a nosotros mismos y de lo que somos capaces con determinación y ganas.

Así que, si estás pensando en convertirte en peregrino y practicar el Camino de Santiago, te recomendamos empaparte de información útil en blogs y foros, pero te avisamos que allí no encontrarás la ruta más interesante … Lo encontrarás cuando termines el recorrido y mires atrás para entender esas cosas que nadie te dijo antes de ir a Santiago de Compostela.

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Peregrinos del Camino de Santiago

La emoción del primer día

Esa mezcla de nervios y alegría de comenzar un gran desafío, poniéndose a prueba. Las primeras horas en la carretera son las más especiales, cuando todo es nuevo y el ambiente es tan festivo. Es oportuno disfrutar al máximo de estos momentos, pues a medida que pasa el tiempo, el cansancio aparecerá para estropear la diversión. Y es tan temprano para levantarnos y tantos paseos pueden minar nuestro espíritu. No obstante, estarán nuestros amigos u otros compañeros para darnos fuerzas y hacer más agradable el viaje en las etapas más complicadas. ¡Todo para llegar a Santiago y conseguir la Compostela tan esperada!

Compostela

Al finalizar el viaje podrás hacerte con La Compostela, un certificado emitido por la Iglesia que acredita que el Camino de Santiago se ha completado. Para conseguirlo hay que acreditar haber recorrido los últimos 100 km del trayecto a pie o 200 km en bicicleta. Se recoge en la Oficina de Romerías junto a la Plaza Praterías, a escasos metros de la Catedral.

Para conseguirlo es necesario portar una “acreditación de peregrinaje” que a lo largo del camino se debe sellar varias veces al día en albergues, iglesias, bares o tiendas. Es recomendable ponerle un sello en todas las instituciones por las que pasas porque, además de ayudarte a obtener un certificado, es un recuerdo muy bonito por la originalidad de los sellos.

La “acreditación de peregrinaje” es otorgada por las autoridades eclesiásticas de cualquier ciudad, ayuntamiento o comisaría de España de las ciudades y pueblos que forman parte del Camino de Santiago.


Mochila Camino Santiago

Mochila del peregrino

A medida que avanza el odómetro, la mochila se vuelve más pesada. La fuerza a veces fluctúa y luego te arrepientes de haber puesto tantas ollas por “¿y si lo necesito?” No se preocupe, es un error de principiante más común de lo que parece. Nuestro consejo es que la mochila para el Camino de Santiago nunca debe superar los 10 kilogramos y que en las semanas previas al viaje es recomendable entrenar cargando el peso para ganar fuerza física y resistencia. Solo entonces sobrevivirás a los largos días de caminata. Y lo más importante: llévate solo los más importantes porque cada pocos kilómetros encontrarás un pueblo donde comprar lo que necesites.

¿Debería llevar un bastón de peregrino?

Depende de las condiciones físicas de cada uno de ellos, pero hay quienes confirman que llevarlos ayuda a dosificar el esfuerzo. Nuestro consejo es que lo pruebes antes de hacer una ruta y evalúes si lo utilizarás.

Toma fotos para recordar

A lo largo del Camino de Santiago encontrarás numerosos paisajes dignos de capturar con una cámara. Al principio no puedes evitar detenerte en cualquier lugar para tomar fotos y subirlas a las redes sociales, pero poco a poco te das cuenta de que no puedes interrumpir el ritmo de tu caminata con tanta frecuencia. Al final, tomarás fotos, pero eligiendo mejores lugares que te muevan o te interesen más.

Pero nadie puede perderse la foto de los 100 kilómetros. Es clásico hacer algunos disparos junto al punto de inflexión que marca los últimos 100 kilómetros hasta Santiago de Compostela.


Catedral de Santiago de Compostela

Mejor que nunca

Ya estamos tan cerca de Santiago de Compostela que nos estamos impacientando más y eso puede traducirse en esforzarnos más del que deberíamos. Que no llegue lo antes posible para no lastimarse.

Es mejor fijarse una meta de kilometraje todos los días y descansar cuando el cuerpo le pida que recargue las pilas. No se trata de llegar lo más rápido posible, incluso si eso significa que lo estás haciendo gateando, sino de disfrutar cada momento. Los peregrinos más experimentados aconsejan recorrer 25 o 30 kilómetros diarios.

¡Y ha llegado un gran día!

Después de mucho esfuerzo entras en Santiago de Compostela y la emoción te abruma. A su llegada sentirá que todo el viaje ha valido la pena, incluso las etapas más difíciles.

Recoge Compostela, entra en la catedral y abraza la figura del Apóstol Santiago con tus amigos, descubre la ciudad de Santiago y ciega como un pulpo gallego para celebrarlo … No hay nada mejor en el mundo que la sensación de que has conseguido superarte.

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