Los mejores destinos de Asia para viajar

Asia

Asia es uno de los continentes más bellos, baratos y diversos del mundo. Tiene 48 países con muchas cosas diferentes para hacer y ver, que van desde sitios históricos hasta paisajes deslumbrantes.

Es el hogar de dos de los países más grandes del mundo, China e India. Si bien llevaría años explorar verdaderamente cada rincón de este continente, la mayoría de los viajeros comienzan en el sudeste asiático.

Mochilear es la forma más popular de viajar por los países de Tailandia, Laos, Vietnam y Camboya.

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Los mejores destinos asiáticos que hay que visitar

¿Pensando en una escapada asiática?

Recorre los cautivadores pueblos de playa, fotografía los perfiles urbanos de rascacielos e investiga los recintos de templos prehistóricos del siempre cambiante continente asiático .

Descubre de nuestra mano los lugares más interesantes que hay que visitar en Asia.

1. Busan, Corea del Sur

Corea del Sur Busan Asia

Acurrucado entre las montañas y el mar, Busan es una impresionante confluencia de paisajes, cultura y cocina. Hace tiempo que nacionalmente está considerada como la mejor escapada playera del país, pero además la segunda ciudad más grande de Corea del Sur cuenta con una ecléctica oferta de actividades adecuada a todo tipo de viajeros: excursiones por el monte a templos budistas, visitas a manantiales termales y festines de marisco fresquísimo en Jagalchi, el mayor mercado de pescado del país.

Declarada Capital de la Cultura de Asia Oriental 2018, Busan vivirá un gran año con un montón de eventos coloridos para lucir el patrimonio cultural del país, desde festivales de arte callejeros hasta espectáculos tradicionales de danza; y si a todo ello se le añade un prestigioso festival internacional de cine parece claro que la segunda ciudad del país acaparará toda la atención.

2. Uzbekistán

uzbekistan destino de Asia

Uzbekistán cuenta con mezquitas de ensueño cubiertas de mosaicos e historias de la Ruta de la Seda, pero es un país que ha permanecido cerrado al mundo exterior a causa de un estricto control tras el fin de la era soviética.

Por suerte, parece que por fin la situación está cambiando.

A finales del 2017 Uzbekistán hizo grandes avances para abrirse al turismo anunciando un plan de exención de visados y visados electrónicos, nuevas rutas aéreas y prolongaciones de su flamante línea de trenes de alta velocidad, facilitando más que nunca el acceso a sus tesoros arquitectónicos y antiquísimas ciudades. Aunque, comparado con sus vecinos, es un país rezagado en muchos sentidos, sobre todo en cuanto a derechos humanos, existe la esperanza de que los beneficios de abrirse al mundo impliquen un cambio positivo para Uzbekistán.

3. Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam

Ciudad Ho Chi Minh, Vietnam

Aunque hace tiempo que está considerada como una ciudad de moda, esta metrópolis del sur de Vietnam sigue ganando en modernidad. Los viejos edificios de apartamentos están siendo colonizados por tiendas de ropa vintage y cafés alternativos, cerveceras innovadoras como Heart of Darkness y East West Brewing impulsan uno de los mejores sectores de cerveza artesanal del sureste asiático, y una selección de locales eclécticos refuerzan el panorama musical local.

Si a todas estas novedades se les suman las grandes atracciones de toda la vida, como The War Remnants Museum, que detalla la historia reciente de Ciudad Ho Chi Minh en reveladoras exposiciones, un pionero panorama de comida callejera y una oferta de alojamiento de todos los niveles –sin olvidar las excelentes conexiones aéreas–, parece que esta frenética megalópolis asiática no corre el peligro de pasar de moda.

4. Ghats occidentales, India

Ghats occidentales  India

Las vaporosas tierras altas del sur de la India nunca han sido tan famosas como las estaciones de montaña o las cumbres himalayas del norte de la India, pero las Ghats occidentales ofrecen un atmosférico espejo de Shimla y Darjeeling, con el atractivo añadido de la jungla.

Atravesando Tamil NaduKeralaKarnatakaGoa y Maharashtra, estas escarpadas colinas están consideradas por la Unesco como uno de los grandes enclaves de la biodiversidad del mundo, con fauna y flora protegidas, desde elefantes y tigres salvajes hasta la flor kurinji, que solo florece cada 12 años y pintará las montañas de color lila entre los meses de agosto y octubre del 2018. 

Si se viaja ahora se encontrarán plantaciones de café, té y especias; cautivadores puestos fronterizos coloniales, cascadas imponentes e incluso un ferrocarril de vapor de montaña, pero ni rastro de las multitudes que invaden las tierras altas del norte.

 

5. Nagasaki, Japón

Nagasaki Japon

Para la mayoría de los turistas internacionales, Nagasaki es sinónimo del trágico bombardeo atómico del mes de agosto de 1945. En un giro extraordinario, la ciudad ha convertido aquella catástrofe en una llamada conjunta por la paz, ejemplificada por parte doble con el apacible Parque de la Paz de Nagasaki, donde un sencillo monolito marca el punto de la explosión, y el Museo de la Bomba Atómica, en el cual los hibakusha (supervivientes de la bomba atómica) profieren emotivas súplicas a favor del desarme nuclear internacional.

Pero la identidad de Nagasaki trasciende aquel acto violento. Durante siglos el principal flujo comercial de Japón con el extranjero pasaba por el puerto antiguo de Nagasaki, lo cual convirtió a la ciudad en un punto de encuentro entre Oriente y Occidente, otorgándole un carácter distintivo, y en un punto de entrada del cristianismo, la influencia del cual queda documentada en un nuevo museo que ocupa la iglesia más antigua de Japón. También abundan otras delicias turísticas más ociosas, desde el verde puerto hasta las rutas excursionistas que serpentean por los montes volcánicos que rodean la ciudad.

6. Chiang Mai, Tailandia

Chiang Mai, Tailandia

Con su legión de templos y sus majestuosas murallas erosionadas por el tiempo, la antigua capital del reino de Lanna parece haberse fugado de las páginas de la historia. En ella los viajeros curiosean por los puestos de joyas antiguas mientras el familiar aroma de la tilapia a la parrilla sobre hojas de plátano flota en el aire.

Y a pesar de este ambiente tan antiguo, una población joven y creativa elige esta ciudad como lugar de residencia, llenando sus arcaicos callejones con un runrún fascinante. Hoy, junto a majestuosas chedis (estupas) pintadas de color dorado, se alzan cafés famosos por su latte art  (dibujos en el café), restaurantes especializados en cocina experimental de fusión decorados con murales, y el recién inaugurado y premiado MAIIAM Contemporary Art Museum, el cual cosecha ovaciones por su genial combinación de influencias tradicionales y modernas, igual que la propia Chiang Mai.

7. Lumbini, Nepal

Lumbini, Nepal

Durante décadas Lumbini ha sido un enclave que los viajeros pasaban de largo en el camino de la India a Nepal, a menudo ignorando que estaban muy, muy cerca del lugar donde nació el Buda histórico. Hoy, gracias a los esfuerzos de la comunidad budista internacional, Lumbini es un destino al alza, pero a pesar de su valor patrimonial este lugar sagrado sigue siendo un desvío soñoliento de la ruta mochilera.

Sin embargo, la situación empieza a cambiar: se está construyendo un nuevo aeropuerto que ofrecerá una nueva ruta más segura a Nepal, y cada vez surgen templos más impresionantes. Hasta que estas novedades no se conviertan, finalmente, en el catalizador que conceda a Lumbini la atención que se merece, la principal atracción de la ciudad seguirá siendo su serenidad, encarnada por las raras grullas sarus que campan por los humedales que rodean la Pagoda de la Paz Mundial.

8. Arugam Bay, Sri Lanka

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A pesar de que Sri Lanka se perfila como uno de los mejores destinos para viajar del mundo, Arugam Bay, una localidad surfista de la costa oriental del país, ha logrado conservar su carisma de forma casi milagrosa.

Mientras los turistas invaden las antiguas ciudadelas y estaciones de montaña del país, este enclave solo conoce surfistas descalzos que frecuentan cafés veganos con notas garabateadas en las puertas de los hoteles donde se puede leer: “Nos hemos ido a surfear, volvemos enseguida”.

Famosa como paraíso del surf, tiene olas que satisfacen a surfistas de todos los niveles, y una gran cantidad de escuelas de surf para aprender todas las maniobras.

Por si sus aguas turquesas no seducen al viajero, Arugam ha aumentado su oferta de ocio interior con muchos bares de playa y festivales musicales; y además está muy cerca del Parque Nacional Kumana, donde viven leopardos, elefantes y cocodrilos.

9. Sìchuān, China

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Aldeas remotas, perfiles urbanos de vértigo, pandas gigantes y cocina picante: la provincia de Sichuán es un microcosmos de la China moderna, y en 2018 hay un montón de razones para visitarla.

La cosmopolita Chéngdū se ha convertido en uno de los epicentros de diseño y tecnología del país, lo cual ha favorecido la proliferación de atractivas cervecerías y hoteles-boutique. A partir del 2018 los viajeros pueden recorrer el primer tramo del ferrocarril Sìchuān-Tibet Railway (que en un futuro unirá Chéngdū y Lhasa en solo 15 horas) hacia el oeste para visitar aldeas tibetanas en las que el tiempo se detuvo y que empequeñecen ante el paisaje montañoso de la zona.

Hacia el norte, el excepcional Parque Nacional de Jiǔzhàigōu ha reabierto sus puertas a un número limitado de visitantes tras el terremoto del 2017, mientras que en el sur predominan las experiencias de tipo espiritual: para ganar perspectiva contemplando el Gran Buda de Lè Shān o ascender al Éméi Shān para purificar los pecados de toda una vida.

10. Parque Nacional de Komodo, Indonesia

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Cuna del fascinante y formidable dragón de Komodo, el Parque Nacional de Komodo es un paraíso para los amantes de la naturaleza. Además de poder contemplar a tan ilustre reptil, los visitantes de este archipiélago silueteado en color cerúleo en las islas menores de la Sonda de Indonesia (Nusa Tenggara) pueden ir de excursión a los miradores sagrados de Padar, disfrutar de la tranquila vida de playa en Kanawa y bucear entre una deslumbrante variedad de fauna marina en los arrecifes que hay cerca de Komodo.

Nuevas conexiones aéreas y barcos de buceo con alojamiento que llegan a la puerta de entrada del parque, Labuan Bajo, hacen que el lugar sea más accesible que nunca, razón por la que las autoridades locales se han apresurado a buscar fórmulas para proteger a las especies de Komodo.