Si viajas a Luxemburgo, un pequeño pero próspero país del Benelux, y quieres probar la gastronomía más típica, tienes que sentarte a la mesa de un buen restaurante tradicional y pedir Kuddelfleck. Mejor no averiguar de qué está hecho (porque es un estómago de vaca frito con pan rallado), confíe en el buen hacer del chef y déjese llevar.

Podríamos decir que son una especie de “callos” españoles, aunque con un sabor y textura completamente diferente. Un plato ideal para combatir los duros inviernos del Ducado y que se puede encontrar en la carta de casi todos los restaurantes clásicos del país, sobre todo cuando hace frío. Mucho más sabroso de lo que uno podría pensar.

Pero si, a pesar de todas estas explicaciones, Kuddelfleck todavía te parece excesivo, puedes navegar por otros platos de la cocina luxemburguesa, como el superior Judd mat Gaardebounen, carrilleras de cerdo con frijoles, Tierteg, versión local de chucrut francés, servido con puré de patatas o queso Kachkeis, elaborado según una receta traída por los españoles en el siglo XVI, y servido como postre.

Como ves, debido a la situación geográfica de Luxemburgo en el corazón de Europa, la gastronomía del país ha sido influenciada por muchas culturas a lo largo de su historia: celtas y romanos, españoles e italianos, ingleses y austriacos …

Por último, no olvide regar todo con agua Vino de Mosela en cualquiera de sus variedades: Riesling, Pinot Gris, Pinot Blanc o Elbling.

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