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Imagen vía expedición

El próximo otoño, Casa Vicens de Barcelona abrirá sus puertas al público por primera vez después de ser una residencia privada durante más de 130 años. Esta es otra de las famosas casas del arquitecto modernista Antonio Gaudi que se convertirá en una visita obligada para sus seguidores en Barcelona.

Este es el último edificio Patrimonio de la Humanidad abierto al público en Barcelona. La Casa Vicens formará parte de la lista de ocho edificios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, junto con la Casa Batlló, La Pedrera, Sagrada Familia, Park Güell, Palazzo Güell, Palacio de la Música y Hospital Sant Pau.

Al igual que la Casa Botines, recién inaugurada en León, la Casa Vicens también fue encargada por el joven arquitecto Don Manuel Vicens Montaner, bolsa y corredor de bolsa, que la concibió como residencia de verano. Gaudí aceptó la propuesta con tan solo 31 años y trabajó en este espectacular proyecto entre 1883 y 1885.

Por tanto, si estás planeando una escapada a la capital de Cataluña el próximo otoño, no olvides incluir Casa Vicens en tu ruta turística. Un auténtico milagro con el sello del gran Antonio Gaudí, del que hablaremos en detalle a continuación.

¿Cómo estuvo Casa Vicens?


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Figura Entidad Mag

Situada en la calle Carolines, en el extremo occidental del Barrio de Gracia, fue la primera casa que Gaudí construyó tras graduarse en 1883 en la Escuela Provincial de Arquitectura de Barcelona. Como ya he señalado, un adinerado corredor de bolsa y corredor de bolsa, Manuel Vicens Montaner, le encargó la construcción de su casa de verano en Barcelona.

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Gaudí puso en él todos sus conocimientos y problemas artísticos. Casa Vicens llama la atención por su aspecto lleno de originalidad. Gaudí recreó en él los mundos figurativos de moda de la época y lo dotó de ciertas influencias medievales y arabescas. Al mismo tiempo, incorporó elementos decorativos del simbolismo del artista que potencian la libertad creativa que estará presente en todas sus obras futuras.

Casa Vicens es un edificio muy especial tanto por dentro como por fuera. Desde el exterior nos encontramos con un oasis de inspiración oriental hecho de piedra y ladrillo rojo recubierto de espectaculares azulejos en tonos blancos y verdes. Gaudí los diseñó a partir de los damascos (Tagetes Patula) que crecieron en la finca de Vicens Montaner, iniciando así su hábito de utilizar la naturaleza como inspiración y modelo.


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Detalle ornamental Imagen Casa Vicens | Mapio.net

El exotismo oriental presente en Casa Vicens encantó las capas superiores del tiempo. Se elogió la decoración histórica mudéjar, india y japonesa, así como el especial tratamiento de las esquinas del edificio, tropezando para evitar la rigidez clásica.

Su interior estaba estructurado en cuatro plantas correspondientes a la bodega de la bodega, dos plantas destinadas a vivienda y varias buhardillas para personal de servicio. En el interior, llamaban especialmente la atención los techos con vigas de madera policromadas decoradas con motivos florales de papel maché y suelos de mosaico romano.

Antonio Gaudí también se encargó del diseño del mobiliario de Casa Vicens. Una de las salas más creativas que realizó fue la de fumadores, que recuerda a la Alhambre del Generalife de Granada por el uso de mukara árabe para decorar el techo en forma de techo plano.

En la construcción de la Casa Vicens, el célebre arquitecto contó con la colaboración de varios artesanos como el escultor Llorenç Matamala, el herrero Joan Oñós o el maestro de mueble Eudaldo Puntí.

La Casa Vicens con el tiempo


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En 1899, la viuda de Don Manuel Vicens Montaner vendió la casa a la familia Jover, quienes la utilizaron de generación en generación durante más de un siglo. En 1925, los nuevos propietarios decidieron realizar una importante reforma para ampliarla y encargaron el proyecto al arquitecto Joan Baptista Serri de Martínez, amigo de Gaudí.

En sus inicios, Casa Vicens se concibió como una residencia de verano, pero la familia Jover quería convertirla en una vivienda plurifamiliar durante todo el año, por lo que solicitaron la construcción de tres plantas independientes. El nuevo arquitecto diseñó las ampliaciones siguiendo el estilo de Gaudí y con su aprobación.

A partir de ese momento comenzó la época dorada de la Casa Vicens en la que, como muestran las fotografías antiguas de esos años, la enorme finca ampliada en 1927 tenía un mirador, una cascada y una capilla dedicada a Santa Rita justo donde estaba el manantial. al que se le atribuyeron propiedades medicinales. Todo ello rodeado de una impresionante valla decorativa de hojas de palmera que se extendía hasta la rue Princep d’Asturias.

En la década de los 40 se inicia la segregación y la venta de solares, lo que hace que Casa Vicens se ubique entre otros bloques de viviendas. Una situación que ha mermado su esplendor original.

La familia Jover vendió Casa Vicens en 2014 al banco andorrano Morablanc, que, tras su remodelación, prevé convertir el inmueble en museo para abrirlo al público.

¿Cómo será la Casa-Museo Vicens?


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Figura Precursor

Según la arquitecta responsable de la nueva restauración, su objetivo era restaurar la Casa Vicens a su estado original., eliminando los volúmenes con los que se incrementó en 1935 y 1964, restaurando elementos como la terraza y la escalera original en la parte central del edificio.

Los responsables del proyecto quieren que Casa Vicens sea un ejemplo de turismo sostenible lejos de las multitudes. Por ello, tenían previsto reducir la apertura de visitantes a 500 personas al día en grupos de 25 cada media hora. Esto asegura la conservación del legado de Gaudí en perfectas condiciones.

La visita a la Casa Vicens culminará en 2017 con una exposición permanente que explica su historia, la importancia de la carrera de Antonio Gaudí y el contexto histórico y cultural. Además, se está desarrollando un plan de impacto turístico que promoverá la venta de entradas online, que costarán entre 12 y 22 euros.

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